El blog de GirlsBCN TV

Todas las novedades sobre el mundo del erotismo

Cartas eróticas: la versión literaria del dirty talking

París. ¿Cuántas veces has oído hablar de esta ciudad como de la capital del amor? Sinónimo de romanticismo y amor apasionado, es en París donde se ha producido uno de los hallazgos más prometedores de los últimos años en referencia a la literatura erótica: las cartas privadas de una tal Mademoiselle Simone. Estaban en una caja y fueron escritas en los años 20, una de las mejores décadas, sin duda, de toda la historia parisina. Las encontró un diplomático y, tras su lectura, descubrió lo que eran: las cartas que hablaban del tórrido romance de Mademoiselle Simone con Charles, un hombre casado más joven que ella. Este diplomático (Jean-Ives Berthault) buscó el asesoramiento de un agente literario. Lo encontró en la persona de Susanna Lea, que hizo que dichas cartas, convertidas en novela y con el título de La pasión de la señorita S, fuera uno de los acontecimientos literarios de la pasada feria de Frankfort.

Y es que, al parecer, la calidad literaria de las cartas encontradas en París es más que notable. Nada que ver, al decir de quienes la han leído, con la ligereza literaria de la trilogía Cincuenta sombras de Grey. A la trilogía de E.L. James, sin embargo, no hay que regatearle la aceptación de un mérito: el de servir para poner de moda las relaciones sexuales sadomasoquistas y para hacer que nuevas novelas eróticas de mayor o menor calidad lleguen a las librerías.

Nunca, antes de Cincuenta sombras de Grey, las siglas BDSM habían sido tan populares como desde que las aventuras sexuales de Christian Grey y Anastasia Steele cautivaran el corazón de tantos lectores, especialmente femeninos. Escenas imaginativamente tórridas que han encontrado su versión cinematográfica en un film de próximo estreno son la principal atracción de dicha trilogía. En La pasión de la señorita S, cuentan quienes han tenido la fortuna de leerla, el erotismo desenfrenado de las escenas no falta. A él se le añadirá, además, la calidad literaria de una gran pluma. No en vano, hay quien especula con la posibilidad de que las cartas fueran escritas en su momento (entre 1928 y 1930) por Simone de Beauvoir o por Simone Weil.

Las cartas, escritas con un lenguaje explícito y directo (lo que podría ser la versión literaria del dirty talking o del cruce de whasapp’s eróticos), dan cuenta de las experiencias sexuales de la joven Simone y de su despertar sexual. Literatura de alto poder erótico, se dice. La pasión de la joven hacia su amante se vuelve arrebatadora, los tabús se van derribando, los roles sexuales se intercambian. Simone es una mujer activa sexualmente, una mujer que sabe lo que desea y hace lo posible por conseguirlo. El hecho de que lo narrado sea real confiere a las cartas, además, un valor documental inigualable.

Los lectores españoles podrán leer esta obra en castellano el próximo otoño. Seix Barral es la editorial que lo lanzará al mercado. Con ello, la editorial barcelonesa aumentará el número de títulos de literatura erótica a disposición de los amantes de este género en los estantes de las mejores librerías.

Desde obras clásicas del género como Las edades de Lulú, de Almudena Grandes; La Venus de las pieles, de Leopold von Sacher-Masoch; El amante de Lady Cahtterley, de David H. Lawrence; o la Historia de O, de Pauline Réage; hasta propuestas más actuales como la ya referida Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James o Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell; el amante de la literatura de alto contenido erótico puede darse un chapuzón de lectura para caldearse antes de su encuentro sexual.

No en vano, hubo un tiempo en que las lecturas de este tipo cumplían, en ciertos aspectos, la función que hoy cumplen las películas porno que, en fragmentos o enteras, podemos contemplar por internet. Después de todo, a muchos de estos libros se les llamaba “libros para leer con una sola mano”. La referencia a la masturbación es clara. La lectura, sin duda, fomenta la imaginación. Y no hay nada como leer escenas de sexo oral, de sexo anal, de bondage y bdsm, de nalgas azotadas y penes lamidos, de vaginas devoradas y clítoris inflamados, de mujeres a cuatro patas y de penes erectos, como para imaginarse ahí, metidos y metidas en mitad de una escena, practicando felaciones y cunnilingus, follando por delante y por detrás, entregándose al delirio del placer y a la locura del sexo. La buena de Simone lo hizo en aquel París loco de los años veinte. Dentro de poco conoceremos sus aventuras sexuales. Hasta ese momento, bien podemos entrenar nuestra imaginación y nuestra fantasía erótica leyendo alguno de los grandes clásicos de la literatura erótica. Los libros de Henry Miller o del Marqués de Sade siguen ahí, en librerías y bibliotecas, esperando que nuestras manos los lleven a un lugar lo suficientemente privado como para que puedan ser leídos con una sola mano.