Los orígenes del Porno y las escorts

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La historia del cine porno, cine pornográfico o cine para adultos es casi tan antigua como la del mismo cine. Si se considera que la fecha de nacimiento del cine fue 1895, año en que los hermanos Lumière realizaron la primera proyección pública de imágenes en movimiento; la del cine porno fue, tan solo, un año después. Y es que fue en 1896 cuando Albert Kirchner y Eugène Pirou realizaron la que oficialmente está considerada la primera película porno de la Historia: La Coucher de la Mariée. En esa película, de apenas siete minutos y de la que solamente se han conservado dos, Kirchner y Pirou mostraban a una pareja de recién casados coqueteando junto al lecho nupcial. Tras besarse, el marido le señalaba a la mujer la cama y ésta, entonces, y tras indicar coquetamente a los espectadores que no debían mirar, comenzaba a desnudarse. El papel de la mujer estaba interpretado por Louise Willy, quien, por el mero hecho de interpretar dicho papel, puede ser considerada, con todo derecho, la primera pornostar de la historia del cine para adultos.

El nacimiento del cine porno no supuso, en modo alguno, el nacimiento de la pornografía, entendida ésta como la producción de un tipo de material, imagen o reproducción en el que se representan actos sexuales y se persigue, en mayor o menor medida, la excitación sexual del receptor o espectado.

La pornografía es, en buena medida, sustancial a la historia del ser humano. Ya existía cuando determinados templos hindús se decoraban con esculturas que representaban a hombres y mujeres practicando la cópula, cuando en China se realizaban dibujos y grabados con parejas en pleno acto sexual o cuando los griegos adornaban algunos de sus jarrones con escenas claramente pornográficas, y, sin duda, ya existía antes de que Kirchner y Pirou rodaran La Coucher de la Mariée. Sin ir más lejos, la invención del daguerrotipo vino acompañada de las primeras fotos de desnudos y de parejas practicando el coito y el mutoscopio (una máquina que proyectaba una película con la ayuda de una manivela y que producía imágenes en movimiento a través de un tambor giratorio que contenía tarjetas ilustradas) ya había servido a William Kennedy Dickson, antiguo colaborador de Thomas A. Edison, para mostrar secuencias en las que aparecían mujeres desnudándose junto a paisajes costeros.

Tras de La Coucher de la Mariée se rodaron una serie de películas de ese mismo estilo. Así, el primer porno se limitó a fundamentarse en la proyección de imágenes de mujeres que, con un argumento tremendamente básico, realizaban un striptease ante la cámara. Este tipo de porno extremadamente suave no tardó en ser superado por otro porno mucho más intenso, mucho más directo y mucho más exhibicionista.

En ese nuevo tipo de cine, que se ganaría el derecho a apropiarse el calificativo de porno, las parejas copulan, las mujeres se masturban y realizan felaciones, aparecen escenas de sexo anal… El Sartorio, una película que, al parecer, fue rodada en Argentina entre 1907 y 1912 mostraba primeros planos de los cuatro protagonistas (tres mujeres y un hombre vestido de Satán) practicando sexo a orillas de un río, está considerada la primera película del cine pornográfico. En ella podía contemplarse, por ejemplo, cómo ese Satán rijoso llega a practicar el 69 con alguna de las mujeres.

En las primeras muestras del porno, éste ya se revela con las características que tendrá durante muchas décadas. En esas primeras películas porno los roles del hombre y la mujer ya están repartidos. El placer de la mujer no importa en ellas y el esqueleto argumental es sumamente endeble. Apenas hay conversación. Apenas hay cortejo. En el primer porno, como en casi todo el porno posterior, el sexo que se practica es un sexo absolutamente genital. No hay hueco en él para la ternura.

Las primeras películas del género porno se filmaban de un modo muy amateur, tenían muy poca calidad visual y se exhibían en burdeles para amenizar la espera de la clientela y, al mismo tiempo, para crear el ambiente propicio para la marcha del negocio. El primer porno estaba ligado directamente a la clandestinidad. En muchas ocasiones, y sobre todo en Estados Unidos, las instalaciones para procesar las películas pertenecían al crimen organizado y eran organizaciones mafiosas quienes se encargaban de rodar estas películas. Cuando dichas salas no estaban disponibles, los realizadores de películas porno se veían obligados a lavar las películas en sus propias bañeras. Después, dichas películas circulaban clandestinamente de mano en mano, ya que las leyes al respecto eran, en los EE.UU., muy severas, pudiendo acarrear, incluso, penas de prisión.

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En algunos casos, sin embargo, esos filmes del primer porno estaban financiados por personalidades importantes de la época que, de ese modo, se proveían de películas para adultos para su consumo personal. Entre esas personalidades cabe destacar al Sha de Persia y, en España, al rey Alfonso XIII. Éste, por intermediación del conde de Romanones, encargaba la filmación de películas pornográficas a los hermanos Ricardo y Ramón Baños. Al parecer, el monarca español consiguió reunir una de las mas importantes colecciones de películas porno de la época. A la muerte del Rey, acaecida en el exilio, se ordenó la destrucción de la colección erótica personal. Los hermanos Baños, sin embargo, guardaban copias de tres de aquellas películas porno encargadas por el Alfonso XIII. Las películas, tituladas El confesor, El ministro y Consultorio de señoras, se cree que estaban protagonizadas por prostitutas contratadas para el caso. Algunas teorías apuntan a que dichas prostitutas ejercían su profesión en las calles y burdeles del Barrio Chino barcelonés. Otras teorías apuntan, por su parte, a que dichas prostitutas lo eran en Valencia y que las escenas de esas películas encargadas por el monarca habían sido rodadas en prostíbulos valencianos. En la actualidad, esas películas se hayan depositadas en la Filmoteca de Valencia.

Hoy en día, con las millones de grabaciones porno que circulan gratuitamente por Internet han hecho que la industria del porno se haya devaluado. Las producciones son caseras, sin apenas equipo de grabación, prácticamente son los actores y una cámara fotográfica grabando la escena. La edición (muy básica, por cierto) se realizan con software accesible a cualquier usuario y en la mayoría de los casos son los propios actores que editan y publican sus vídeos. Es por ello que los ingresos han descendido considerablemente por lo que muchas actrices han decidido diversificar su actividad ofreciendo servicios de escort. En España podemos encontrar unas cuantas en las páginas de mayor prestigio, que son GirlsMadrid para las escorts de Madrid y GirlsBCN para las escorts de Barcelona. Últimamente muchas pornstars son muy buscadas en este ámbito ya que muchos hombres pueden cumplir su fantasía de estar con una estrella porno y revivir escenas antológicas.

Lo positivo de que el porno sea mucho más accesible, es que cualquier persona puede dedicarse a ello (en especial mujeres). De hecho, así como muchas actrices porno se han pasado a servicios de compañía, son muchas las escorts que han dado el salto al cine X como se puede ver en este popular foro: actrices porno que sean escorts. Sin olvidar, claro está, a una web de las más importantes del porno: Cumlouder.

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