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Amarna Miller, la revolucionaria del porno

amarna miller, pornstar

La revolución ha llegado al porno de la mano de una joven madrileña de 24 años licenciada en Bellas Artes, Amarna Miller. Amarna es pornstar, directora y productora de cine pornográfico y ha sido, durante esta semana, portada de Intervíu. En la entrevista que acompaña a la sesión de fotografías que aparece en el famoso magazine, Amarna defiende algunas de las ideas que desde hace tiempo viene defendiendo en su página web (www.amarnamiller.com).

Amarna, que se declara bisexual y amante del BDSM (en especial del shibari, la variante japonesa del Bondage), ha llegado al mundo del porno por varios motivos. El primero de ello es que le gusta el sexo. Y que le gusta experimentar con él. Y que cree que hay fantasías sexuales que, de no haber sido pornstar, hubieran sido muy difíciles de cumplir. Follar en una sauna, por ejemplo. O escenificar un encuentro sexual de alto voltaje entre un profesor y una alumna. O ser penetrada mientras está colgada del techo.

Otro de los motivos que Amarna Miller esgrime a la hora de explicar el porqué de su elección profesional es que se reconoce profunda y cachondamente exhibicionista. El exhibicionismo que conlleva en sí el hecho de ponerse ante las cámaras para practicar sexo la excita. Mucho. Saber que hay una cámara grabándola y que después habrá gente que mirará esas escenas la humedece de lo lindo. Eso sí: Amarna, y eso es lo verdaderamente revolucionario, no se pone ante las cámaras simplemente para hacer todo aquello que le pidan u ordenen que haga. Eso es lo verdaderamente revolucionario de Amarna como pornstar: que los guiones deben construirse acorde a sus gustos. Amarna, por ejemplo, no graba escenas de sexo anal. Ni de DP (doble penetración). Ni se presta a escenas de gangbang (sexo con varias personas al mismo tiempo). Amarna Miller afirma en su web y en sus declaraciones que no se acuesta con cualquiera. Que si en una producción no le gusta el actor o las prácticas que le proponen grabar, rechaza el trabajo. Lo mismo hace, sostiene, si no le gusta la calidad de la producción.

La regla de oro de comportamiento de Amarna Miller es grabar sólo prácticas con las que disfrute, con gente que le atraiga y compañías con las que le guste trabajar. Ni está disponible para todo ni para todos, dice. Y mantener esa actitud, afirma, no le hace estar sin trabajo. “Tengo trabajo de sobra”, sostiene en su blog. Y lo cierto es que la lista de productoras con las que trabaja parece atestiguarlo. Productoras extranjeras como Babes Network, Private, DDF Network o Abby Winters la reclaman para algunos de sus films, entre los que destacan títulos como Every Last Drop 32, The whores of Baron o Sauna sex. Sin embargo, Amarna Miller destaca que la vida del y de la pornstar no es sencilla. Por eso, comenta, hay actrices pornos que redondean sus ingresos como prostitutas, chicas de relax o escorts.

La productora propia, un sueño fallido

Amarna Miller, que se declara amante del arte y de la fotografía, creó también su propia productora, Omnia-X, cuando sólo tenía 19 años. A través de dicha productora, Amarna dio rienda suelta a su imaginación y colaboró con otros actores y actrices del mundo del cine pornográfico para crear una producción con aroma a denominación de autor. El propósito de Amarna era luchar contra una representación de la sexualidad, la de la pornografía mainstream, que ella ha calificado siempre como falsa. Posturas eróticas acrobáticas, orgasmos falsos, sexo falso, sin besos, sin pasión, sin carnalidad verdadera. “Burda réplica de la realidad”, señaló la propia Amarna cuando en agosto del presente año, rendida, anunció el cierre de la productora. Lo que ella había pretendido con Omnia X, señaló, era “palpar la conexión”, mostrar “las miradas de deseo, las caricias arrebatadas y la lujuria”. Tras cinco años de experiencia, Miller bajó la persiana de su productora, pero sigue implicada en la promoción de otro tipo de pornografía. Ideas no le faltan. Desde vender desde su página web alguna de las braguitas que ha usado en sus rodajes o colecciones de fotos hasta el rodaje personalizado de vídeos realizados a partir de ideas que el futuro comprador del video le dé, Amarna Miller aporta la frescura de sus ideas, una frescura que contrasta con el pelirrojo fuego de su pelo, que impacta, junto a la blancura de su piel, en todas las imágenes en las que aparece.

Especialmente ha brillado esta semana en las páginas de Intervíu, desde las que ha recomendado a cualquier persona que se inicie en la dura carrera de actor o actriz porno que, antes de firmar contrato alguno, se detengan a leer la letra pequeña del mismo. Será ahí donde se indiquen los detalles que determinarán completamente las condiciones de trabajo del rodaje y las peculiaridades del mismo. Amarna Miller las mirará con atención y, decidida a rodar, dejará para nuestros ojos otra incitación a la lujuria, otro momento de placer auténtico y sentido.