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Porno femenino: nuevos aires en la industria del porno

Porno por y para la mujer

La mujer dejó hace mucho tiempo de ser sujeto pasivo en el cine porno. Ahora la mujer ya no es, en referencia al mundo del porno, la actriz que cumple una función pasiva y en la que el hombre protagonista lleva en todo momento la iniciativa. Los roles desempeñados por las actrices porno en las películas ha cambiado tanto como ha cambiado la mujer actual. Antes, pocas mujeres aceptaban ante nadie que practicaban la masturbación. De hecho, el porcentaje de mujeres que se masturbaban no era demasiado alto. En la actualidad, ese porcentaje se ha incrementado de manera importante. También se ha incrementado, sin duda, el porcentaje de mujeres que consume porno.

Este aumento del número global de mujeres que gustan de consumir productos pornográficos ha tenido un efecto directo sobre la industria del porno. Al convertirse en consumidoras del producto, las mujeres se han convertido en una voz muy a tener en cuenta a la hora de decidir qué tipo de producto elaborar y ofrecer a todos aquellos y aquellas que quieren disfrutar de la pornografía.
El fenómeno que, sin embargo, resulta radicalmente innovador y rupturista para el devenir de la industria pornográfica no es aquél en el que las mujeres empiezan a hacer oír su voz. Siendo importante dicho momento, el que verdaderamente resulta fundamental es ese instante en el que la mujer da un paso adelante y se decide a convertirse en guionista, directora y comercializadora de cine porno. El nacimiento del porno femenino puede ser visto, así, como una pequeña revolución dentro del género.

Erika Lust: pionera

Una figura fundamental en el desarrollo de este nuevo rol de la mujer en la industria del porno y en el desarrollo del porno femenino fue y es Erika Lust. Sueca de nacimiento, Erika Lust es una gran activista pornográfica. Consciente de la existencia cada vez más numerosa de esa mujer consumidora de productos de entretenimiento para adultos, Erika Lust, que había estudiado ciencias políticas y se había especializado en temas de feminismo y sexualidad, fundó su propia productora pornográfica. Gracias a dicha productora, Lust podría plasmas toda su creatividad como escritora, guionista y directora y crear un producto pornográfico que se alejara de aquella imagen cutre que, según confiesa en su página web (erikalust.com), le transmitieron las películas porno visionadas en sus fiestas de pija adolescentes o en la intimidad con su novio.

El deseo de grabar un producto que mezclara la sensualidad y el erotismo y, al mismo tiempo, mostrara personajes más complejos y elaborados y situaciones más reales fue lo que impulsó principalmente a Erika Lust a dar un empujón a su proyecto. Antes de llegar a ese punto, Erika Lust se trasladó a Barcelona y estuvo trabajando para diversas productoras. En esos trabajos se empapó del oficio mientras asistía a clases de dirección.

Todos esos esfuerzos empezaron a dar sus frutos en 2004, el año en que Erika Lust grabó su primer cortometraje, The Good Girl. Ahí, la mujer adquiría ya un papel activo. La protagonista, que se follaba al pizzero, quería dar placer, pero también recibirlo. The Good Girl fue la bomba en la red. Recibió casi dos millones de visitas. Ese éxito (y el premio recibido por dicho corto en el Festival de Cine Erótico de Barcelona) fue lo que empujó definitivamente a Lust a lanzarse a la aventura de fundar su productora.

Cinco Historias para Ellas, Barcelona Sex Project; Live, Love, Lust o Cabaret Desire son algunas de las obras rodadas por Erika Lust, que ha recibido más de una veintena de premios y distinciones en los festivales eróticos de todo el mundo.

El lanzamiento de su proyecto Xconfessions ha sido algo revolucionario en el mundo del porno. Con esta página web (xconfessions.com), Erika Lust empezó a recolectar historias sobre sexo llegadas de todo el mundo. De esas historias se seleccionan las mejores y se convierten en cortometrajes porno explícitos. Sin duda, este porno rodado a partir de lo aportado por personas anónimas de todo el mundo es el mejor y más sincero reflejo de cuáles son los gustos y las inquietudes sexuales personales de los seres humanos.

Para sacar adelante este proyecto Erika Lust cuenta con un excelente equipo de trabajo en el que colaboran estilistas como Claire O’Keefe, directoras de arte como Marta Salazar, fotógrafas como Rocío Lunaire, cámaras como Thais Català, diseñadoras gráficas como Cristina Pastrana o productoras como Almudena Monzó.

Para proporcionar un corpus teórico a todo este interesante y necesario trabajo, Erika Lust ha escrito dos obras: Porno para mujeres y Cómo rodar sexo.

Otros nombres del porno femenino

El camino abierto por Erika Lust ha servido para que más mujeres se hayan incorporado a la producción y distribución de material pornográfico. El auge de internet debe ser considerado, en buena parte y junto a otros factores, responsable de esta incorporación de nuevos nombres femeninos a la industria del porno. Uno de esos nombres es el de Lucie Blush, directora de la web We Love Good Sex y antigua trabajadora de Lust. Blush decidió seguir el camino de Lust y el que en su día emprendieran pioneras del porno feminista como Annie Sprinkle y Candida Royale.

Junto al de Lucie Blush podríamos destacar nombres como el de Amarna Miller, Cindy Gallop (neoyorquina de adopción y fundadora de Make Love not Porn). Gallop impulsa también un proyecto gracias al cual las personas anónimas suben sus grabaciones caseras a la red.

Todos estos nombres de mujer colaboran de un modo u otro en la expansión y desarrollo del porno femenino.