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Valentina: la gran creación erótica de Guido Crepax

Valentina, mito del cómic erótico

Si hay un personaje que se ha ganado con méritos propios el haberse convertido en mito eterno del cómic erótico ésa es Valentina. Valentina con su pelo negro, cortado a lo garçon. Valentina con sus duras y muy a menudo nalgas desnudas. Valentina con sus piernas largas y sus pezones pidiendo guerra. Valentina masturbándose mientras, como buena bisexual, piensa en un hombre o en una mujer cualquiera. Valentina sofisticada. Valentina enigmática. Valentina casi surrealista que camina sobre las lindes que separan los sueños de la realidad.

Quienes conocen mínimamente la historia del cómic saben sin duda quién es Valentina y quién fue su creador. Fue éste Guido Crepax, un ilustrador e historietista milanés que, nacido en 1933, falleció en 2003. Guido Crepax fue, como historietista, uno de los autores que mejor supo introducir las técnicas narrativas del cine en el lenguaje del cómic. A Guido Crepax le servía el flashback tanto como el “mise en abyme” (es decir, el introducir una o varias narraciones dentro de la narración principal) para contar sus historias.

Antes de convertirse en una de las grandes figuras del cómic de los años setenta y ochenta, Guido Crepax se había formado como arquitecto en el Instituto Politécnico de Milán. Sus inicios como ilustrador tienen que ver con el diseño de cubiertas de libros, discos (de jazz, fundamentalmente) y de anuncios publicitarios. En la memoria de los estudiosos de la publicidad perviven los dibujos que Guido Crepax realizó para la compañía de petróleos Shell. Los anuncios de Shell creados por Crepax fueron galardonados con la Palma de Oro.

Guido Crepax, que durante muchos años colaboró con la primera revista médica italiana, Tempo Medic, realizando ilustraciones y portadas, sostuvo en más de una entrevista que su principal intención al llegar al mundo del cómic era conseguir que éste fuera considerado un “producto cultural”. Para crear su propia forma de narrar tomó como modelos las formas de narrar cinematográficas de los maestros rusos y del director francés Alain Resnais e introdujo en ellas sus propias referencias culturales, políticas, artísticas, sociales y, también, psicoanalíticas.

Valentina: ¿libre o esclava?

Esta manera de trabajar le sirvió para crear su primer gran personaje de historieta, el superhéroe Neutrón. Éste apareció por vez primera en 1965, el número 2 de la revista Linus, fundada y dirigida por Giovani Gandini. Ese en ese cómic donde aparece, por vez primera y como personaje secundario, el personaje que más fama iba a dar a Guido Crepax: Valentina. Valentina Rosselli, fotógrafa y prometida de Neutrón, está inspirada físicamente en la figura de una de las más famosas actrices del cine mudo, Louise Brooks.

No tardó demasiado Valentina en volar sola y adquirir el esplendor que no tuvo Neutrón. Morbosa, bella, pasiva… A Valentina la agitan los acontecimientos, la zarandean, la llevan de un lado para otro. Valentina es la sumisa perfecta en cualquier escena sadomasoquista, lo que hizo en su momento que las feministas cargaran contra Guido Crepax. Para las feministas, Valentina era “una concubina al servicio de la sociedad machista”. Guido Crepax sostuvo en más de una ocasión que no entendía la virulencia feminista contra su personaje. “En Valentina se defiende la emancipación de la mujer en todos los sentidos”, sostenía un Guido Crepax que, al mismo tiempo, defendía una y otra vez que Valentina era algo más que una figura erótica. En el personaje de Valentina, sostenía Crepax, había erotismo, sí, pero también otras muchas cosas. Aventura, trabajo, problemas sentimentales y familiares…

La originalidad del personaje de Valentina no se basa únicamente en esa mezcla de factores que se da en ella. La originalidad de Valentina Rosselli alcanza también a su condición de personaje fecha de nacimiento y fecha de defunción. La primera es la del 25 de diciembre de 1942. Es en esa fecha cuando Valentina nace en Milán, en el número 42 de la calle De Amicis. Su muerte se produjo 53 años después, en 1995. Guido Crepax nos la contó en la última página de la historia Al diavolo Valentina!.

A Valentina los españoles no pudimos conocerla en una edición propia hasta 1977. Fue en esa fecha cuando Lumen la editó por vez primera en España. Desde entonces, son muchas las ediciones que de este icono del cómic erótico se han realizado en nuestro país. En la actualidad, las historietas de Valentina pueden encontrarse editadas por Norma Editorial, sin duda una de las grandes editoras de cómic de nuestro país.

Otros personajes de Guido Crepax

Aparte del personaje de Valentina, Guido Crepax creó otra serie de personajes de cómic/heroínas como pueden ser Anita (1972), Belinda (1983) o Bianca (1998); realizó la serie de ciencia ficción juvenil L’astronave pirata (1968); algunas obras de temática política y ha adaptado clásicos de literatura erótica como Historia de O (1975), Emmanuelle (1978) o Justine (1979).

Guido Crepax, que fue un gran amante del cómic en blanco y negro, optó por éste como medio prioritario de expresión, aunque sí utilizó el color al realizar, por ejemplo, L’uomo di Pskov (sobre la revolución rusa) o L’uomo di Harlem (sobre el jazz, una de las grandes pasiones de Guido Crepax).

La última obra de Guido Crepax, editada en 2002, un año antes de su muerte, fue una versión del Frankenstein de Mary Shelley. Antes que esa, Crepax había realizado versiones también del Drácula de Bram Stoker y del Dr Jekyll y Mr Hyde de Stevenson.