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Namio Harukawa: el dios del face-sitting

Mujeres poderosas con grandes culos

Namio Harukawa, un artista japonés nacido en 1947, ha centrado la parte fundamental de su obra como dibujante en la representación casi obsesiva y reiterativa de un fetichismo muy particular. Ese fetichismo tiene un nombre (face-sitting, sentarse en la cara) y está basado fundamentalmente en una imagen tan impactante como morbosamente perturbadora: la de una mujer sexy y poderosa, de grandes pechos, anchas caderas e impresionantes glúteos que, sentadas sobre el rostro de hombres pequeños y sumisos, parecen querer asfixiarlos bajo el poderío cárnico de sus culos ciclópeos.

La propia elección del nombre artístico de este enigmático dibujante japonés es toda una declaración de principios. Naomi es el nombre de la heroína protagonista de una novela de 1924. Esa novela es Un loco amor y su autor, el escritor japonés Junichiro Tanizaki. Harukawa, por su parte, es el apellido de la actriz Masumi Harukawa, actriz japonesa famosa por interpretar a mujeres fuertes y transgresoras en diferentes películas de Shohei Imamura. Es mujeres fuertes y transgresoras (como Naomi o como los papeles interpretados por Harukawa) son el tipo de mujer admirado y dibujado una y mil veces por Naomi Harukawa.

La manera más habitual utilizada por Naomi Harukawa para representar a estas mujeres sexys y poderosas, dominantes y displicentes, voluptuosas y dominadoras, es la propia de esa práctica fetish que es la del face-sitting. Con una mirada distante en sus rostros y realizando con frecuencia actividades cotidianas como pueden ser fumar un cigarrillo o tomarse una taza de té, Harukawa dibuja a las mujeres de sus creaciones sentando sus orondas posadoras sobre el rostro de hombres que, sumisos, se ven obligados a practicar cunnilingus o anilingus a esas mujeres de físico incontestable.

Asfixias con nalgas o pechos, posturas de servidumbre y sumisión, lluvias doradas o azotes han sido, entre otros, algunos de los temas escogidos por Naomi Harukawa para plasmar esa obsesión suya por la sumisión absoluta ante este tipo de mujer desde que empezara a publicar sus dibujos en revistas para hombres. En aquel tiempo, estos dibujos (hechos en blanco y negro con algún detalle en color rojo) aparecían acompañados de algún relato pornográfico. Posteriormente, Harukawa comenzó a recoger en volúmenes monográficos sus creaciones. Garden of Domina es una de esas obras. En estos volúmenes se recogen historias erótico-pornográficas protagonizadas por estas mujeres poderosas y dominantes.

No es difícil encontrar en las historias ilustradas por Harukawa a mujeres que, por ejemplo, llegadas a una empresa, empiezan a escalar posiciones en el organigrama de la misma hasta convertirse en dueña de la misma, imponiendo sus deseos a todos sus empleados, así como a los antiguos propietarios, que acaban convertidos en meros esclavos de esa mujer que impone sus gustos y sus caprichos. La escenificación final de ese dominio femenino es habitualmente una imagen de face-sitting.

El face-sitting, como práctica sexual BDSM, exige en la práctica real un consenso entre los participantes en la escena. No en vano, el sumiso queda completamente inmovilizado por el efecto conjunto del pubis, nalgas, caderas y muslos. La conjunción de humedad, olor y oscuridad y la sensación de humillación convierten a esta práctica en una práctica muy estimulante para ciertos sumisos.

Todos ellos, en el fondo de sus corazones, tienen un rinconcito desde el que mostrar agradecimiento eterno a Namio Harukawa. Después de todo, él ha sido quien mejor ha plasmado su fetiche especial: el face-sitting.

face sitting uno

face sitting dos

face sitting tres