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Las Biblias de Tijuana: los orígenes del cómic erótico

Tijuana Bibles

Tiempos de crisis, tiempo de evasión

Los orígenes del cómic erótico o historieta erótica hay que buscarlos en la América de los años treinta. Antes de esa fecha, no fueron poco los ilustradores y dibujantes que, a lo largo de la historia, se habían aventurado por los caminos de la ilustración erótica. En este blog hemos hablado de artistas como Paul Avril, de las ilustraciones eróticas de I Modi o de las ilustraciones lésbicas con aroma art déco de la danesa Gerda Wegener. Esos tres ejemplos deben servir para que tengamos presente en todo momento que lo erótico siempre ha encontrado su hueco en el mundo del arte.

Será sin embargo en esa década de la que hablamos (los años treinta del siglo XX) y en ese lugar en concreto (los Estados Unidos de los años posteriores al crack del 29) donde el llamado cómic erótico verá la luz. En esos años de crisis, la sociedad buscaba vías de escape para olvidarse de los múltiples problemas que la aquejaban. Son los años del desplome de la economía, del paro acuciante, de los prejuicios contra gays y lesbianas, de la segregación racial, de la falta de derechos laborales de las mujeres… El cómic erótico se presentará en ese ambiente como una ventana abierta a la evasión.

De entre esos primeros cómics eróticos hay que destacar lo que se conoció como Tijuana Bibles o Biblias de Tijuana. En formato apaisado y con ocho páginas, las dimensiones de estos cómics eróticos eran de 10×25 cm. Impresas en papel barato y con una calidad de dibujo muy barata, las Tijuana Bibles acostumbraban a mostrar aventuras sexuales explícitas protagonizadas por personajes populares como Popeye, Betty Boop o Mickey Mouse (sacados del universo de los dibujos animados) o conocidos políticos y artistas de cine.

Mickey Mousse en una Biblia de Tijuana

Las historias representadas en las Biblias de Tijuana eran historias muy elementales. Los textos, sencillos y vulgares, estaban plagados de expresiones de argot. Los dibujos, por su parte, eran dibujos de trazo rápido, y en ellos se intentaba emular el estilo del cómic original. Es decir: el dibujo de las Biblias de Tijuana en las que, por ejemplo, se contaba una historia erótica de Popeye, era un dibujo que imitaba los cómics originales de Elzie Crisler Segar, creador del personaje de Popeye.

No se sabe a ciencia cierta quiénes eran los dibujantes que realizaban las Biblias de Tijuana. Se habla de Wesley Morse, que posteriormente fue dibujante de Bazooka Joe, unos cómics que servían de envoltorio a los chicles Bazooka. Se habla también de Doc Rankin. Will Eisner sí admitió haber dibujado Tijuana Bibles en su juventud. Él fue precisamente quien confesó que cobraba 3 dólares por página dibujada. En cualquier caso, fueran quienes fueran sus dibujantes, lo cierto es que las Tijuana Bibles eran muy populares, eran la primera manifestación más o menos masiva de cómics eróticos, y que su distribución se hacía siempre de manera clandestina. Las Tijuana Bibles se distribuían en garajes, barberías, camionetas, garitos de mala muerte e, incluso, institutos.

Irreverencia y sátira

¿Por qué las Tijuana Bibles se llamaban así? Se dice que porque en el imaginario de los estadounidenses, Tijuana, una ciudad mexicana situada al sur de California, era, en aquellos años, la ciudad del pecado. Eran muchos los americanos que viajaban a esta ciudad fronteriza para beber sin medida, bailar en sus salas de fiesta y acostarse con las prostitutas que poblaban sus calles y burdeles. Era en Tijuana, también, donde durante la época de la Gran Depresión se refugiaron muchos productores de cine porno para realizar films en los que, más allá de caracterizarse por la habitual participación de prostitutas y adolescentes, llegaban a aparecer, incluso, escenas de zoofilia.

Las Tijuana Bibles eran, básicamente, una forma de sátira social contra un orden moral fundamentalmente puritano. Que nadie vea en ellas, sin embargo, un instrumento de compromiso político. De hecho, las Biblias de Tijuana no dejaban de ser machistas (las mujeres eran en ellas un simple objeto sexual), racistas (las personas de color aparecen poco y, cuando lo hacen, son para ser objeto de mofa) y xenófobas. Así, las podíamos considerar, sí, irreverentes y transgresoras, pero nunca, en caso alguno, comprometidas social o políticamente.

Categorías de Biblias de Tijuana

A las Tijuana Bibles se las llamaba también fuck books, eight pagers, two-by-fours, bluesis o gery backs. Entre ellas, y según afirma Bob Adelman en su obra Tijuana Bibles: Art and Wit in America’s Forbidden Funnies, 1930s-1950s, pueden distinguirse cuatro categorías:

  • Our Fellow Americans. En esta categoría, las Biblias de Tijuana estaban protagonizadas por amas de casa comunes y corrientes. Las aventuras eróticas de las amas de casa que aparecían en dichas publicaciones tenían lugar, por ejemplo, con vendedores de cosméticos a domicilio.
  • Gente del espectáculo. Las Tijuana Bibles de estas categorías estaban protagonizadas por personajes como Greta Gargo, Ingrid Bergman, Clark Gable y otros muchos personajes famosos del universo de Hollywood o de la televisión. Estos personajes aparecían en estas publicaciones practicando sexo de un modo explícito.
  • famosos en Biblias de Tijuana

  • Villanos. Al hablar de villanos que protagonizaran las Tijuana Bibles estamos hablando de personajes como Hitler, Mussolini, Al Capone, Jesse James… Ellos también tenían su espacio en estos primeros cómics eróticos.
  • Odds and ends. Cuando hablamos de esta categoría de Biblias de Tijuana estamos hablando de una categoría extremadamente abierta en la que cabe todo tipo de prácticas sexuales. En este tipo de Tijuana Bibles podemos encontrar desde escenas lésbicas hasta escenas típicamente BDSM, así como escenas de bestialismo o de reuniones swinger. Sin duda, el límite en este tipo de publicación estaba única y exclusivamente en la imaginación de sus creadores.

El ocaso de las Biblias de Tijuana llegó en los años cuarenta y su muerte, en la de los cincuenta. La llegada, en los cuarenta, de las revistas de pin-ups, supuso un duro golpe para estas humildes publicaciones. En los cincuenta, por su parte, fueron las nuevas publicaciones directamente pornográficas y las salas de cine X las que se convirtieron en una competencia demasiado dura para las Tijuana Bibles. En décadas posteriores, aún se publicó alguna que otra Biblia de Tijuana, pero entonces su finalidad no era otra que la de servir de medio para criticar la postura ideológica, la personalidad o la imagen de algún político.

Las Biblias de Tijuana, sin embargo, y pese a dejar de publicarse, fueron reivindicadas por los artistas del cómic underground estadounidense. Autores como Harvey Kurtzman o Robert Crumb se inspiraron en aquellos primeros cómics eróticos para realizar parte de un trabajo que, a fecha de hoy, forma ya parte de la historia del cómic erótico.