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El burlesque: viejos aromas de erotismo

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El fin del erotismo

No faltan autores que han hablado de la muerte del erotismo a manos de la pornografía. Los hay, incluso, que apuntan a la permisividad sexual de la sociedad actual como causa directa de esa muerte. Entre los que sostienen esto último se encuentra el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. El Nobel peruano aseveraba en un artículo editado en el diario El País que la desaparición de las prohibiciones referentes a las prácticas sexuales ha hecho desaparecer el sentido de la transgresión, “aquel aura temeraria, la sensación de violentar un tabú, de pecar, que condimentó la práctica del erotismo en el pasado y que atizó tanto la invención literaria y artística”.

Hoy en día basta sumergirse en el océano proceloso de internet para encontrar imágenes explícitas de todo tipo de relaciones sexuales: felaciones, cunnilingus, sexo anal, tríos, prácticas sadomasoquistas, fisting, cumshot… todo puede ser observado hoy por un ojo que, acostumbrado a la pornografía, ha dejado de valorar las exquisiteces del erotismo. Éste, afirma Vargas Llosa, “ya no existe”, ha quedado reducido a ser “ingrediente privilegiado de la publicidad comercial” para convertirse en “caricatura y esperpento de lo que fue”.

Quizás el dictamen del escritor peruano es en exceso catastrófico, pero, en cualquier caso, sí apunta a algo que hay que tener en cuenta y sobre lo que hay que meditar. Es decir: que quizás el erotismo no haya muerto, pero sí se encuentra gravemente enfermo. Por eso hay que valorar en su justa medida iniciativas como la que lleva a cabo gente como Dita von Teese a la hora de resucitar viejas formas culturales en las que el erotismo es un elemento central.

¿Qué es el burlesque?

Son ya bastantes los años que la modelo, actriz y vedette estadounidense Dita von Teese lleva resucitando una de esas antiguas formas culturales, el burlesque. ¿Qué es el burlesque? Fundamentalmente, un estilo de arte escénico en el que, mediante la parodia y la exageración de rasgos, se ridiculiza un tema. El burlesque comparte características con el vaudeville, el cabaret francés, la pantomima y el music hall. Fue precisamente del cabaret de donde el burlesque tomó sus elementos más eróticos. Bailes exóticos, stripteases, ejercicios de contorsionismo y, por encima de todo, la presencia de mujeres bellas, son algunas de las principales características del burlesque.

Como género escénico, el burlesque tuvo su momento de esplendor en los Estados Unidos de los años 20. Eran los años de la prohibición de la venta de alcohol, pero siempre podían encontrarse lugares donde se vendía alcohol de manera clandestina y por los que pululaban las “flappers”, aquellas mujeres jóvenes con el pelo cortado a lo bob cut (pelo corto, habitualmente negro azabache o rubio platino) que escuchaban jazz, bebían, conducían y fumaban. Era en esos locales, precisamente, donde el burlesque encontraba su hábitat natural.

La Gran Depresión de los años 30 afectó a este género, que fue perdiendo adeptos ante la expansión del cine y, posteriormente, de la televisión. En los años 90 empezó a despertar un movimiento de recuperación del burlesque en ciudades como Nueva York o Nueva Orleans. Este movimiento hizo que empezaran a producirse espectáculos de neo-burlesque. Esta actualización del viejo género escénico, alimentándose de la revista moderna y del cabaret revival, empezó a escenificarse con contenidos marcadamente sexuales y haciendo uso del desnudo o del semidesnudo para representar algunas rutinas eróticas.

Dita von Teese

Dentro de este movimiento hay que inscribir el nombre de Dita von Teese. Fue bailarina de striptease, actriz porno y llamó la atención de Playboy gracias a su estética retro. Durante un tiempo imitó el estilo de Bettie Page, la famosa pin-up estadounidense que en los años 50 se convirtió en un referente estilístico para muchas mujeres; pero, finalmente, Dita von Teese fue encontrando su propia línea estilística y su propia imagen. En ello ha tenido un gran impacto la lencería.

Apasionada de la lencería, Dita von Teese siempre ha sostenido que la lencería le sirve para realzar o esconder aquellas partes de su cuerpo de las que se siente más y menos contenta para, así, lucir una imagen sensualmente erótica. Desde que en 1993 estrenara su primer espectáculo burlesque, el trabajo de Dita von Teese en este género podría ayudar para paliar, en cierto modo, el dictamen pesimista de Mario Vargas Llosa. En nuestro recuerdo quedan algunos posados especialmente sensuales de Dita von Teese y una imagen seguramente imborrable: la de verla salir de una gran copa de Martini, empapada y sensual.