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Bubbling o cómo esquivar con imaginación las censuras morales

Prohibiciones religiosas

El asociar pornografía y pecado no es algo de ayer. La fobia al sexo, tampoco. Las religiones (o, cuanto menos, algunas religiones de amplio arraigo en la sociedad occidental) siguen empeñadas en asociar el acto sexual a la voluntad procreadora. Más allá de esta intencionalidad procreadora, el sexo es visto como algo sucio, una mácula que nos denigra como personas y que nos rebaja al nivel de las bestias. Para todas estas religiones, el sexo es el reflejo de nuestra animalidad, un acto que nos aleja de una aspiración espiritual que, como tal, debe estar desligada de toda ligadura carnal.

Al hablar de cómo las religiones se enfrentan al tema de la sexualidad y su disfrute hay que tener presente, sin embargo, que dentro de cada una de las religiones existen diversas posturas. Más o menos ortodoxas, más o menos heterodoxas, un judío, por ejemplo, puede tener ante el sexo una visión mucho más tolerante que otro judío. Entre el judío ortodoxo y el judío reformista o reconstruccionista existirán notables diferencias como las que existirán, dentro del cristianismo, entre católicos practicantes (aquí no deben contabilizarse tantos católicos por herencia cultural que ni pisan la iglesia ni practican los sacramentos) y, por ejemplo, los cuáqueros o los unitarios. Si éstos aceptan la homosexualidad, los católicos practicantes y seguidores estrictos de las doctrinas vaticanas abominan de ésta como abominan de toda relación sexual que no tenga lugar dentro del matrimonio y que no tenga como finalidad la procreación.

Para la doctrina católica, el sexo sin finalidad procreadora, incluso cuando éste se practica dentro del matrimonio, es una demostración de lujuria. Y la lujuria aparece recogida en la doctrina católica y en su Catecismo como uno de los siete pecados capitales, es decir, como uno de los siete pecados que tienen capacidad, por sí solos, para generar otra serie de pecados o vicios, todos ellos nefandos. Según la doctrina católica, también se deben a la lujuria vicios o pecados como la masturbación, la homosexualidad, el incesto, la pornografía o la violación.

Preceptos mormones

Al igual que sucede para la Iglesia católica, para muchas iglesias protestantes el sexo y todo lo relacionado con él (incluyendo, por supuesto, el porno) es visto como algo negativo. La iglesia mormona, por ejemplo, es clara al respecto: “la pornografía es el mismísimo demonio”, aparece escrito en la revista mormona Ensing, editada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La actitud de los mormones hacia la pornografía puede resultar casi ejemplar de la actitud de más de una religión hacia lo sexual. La doctrina de esta iglesia protestante es, en ese sentido, paradigmática: prohíbe terminantemente ver fotos y vídeos en los que aparezcan personas ligeras de ropa.

Pero los fieles no siempre se limitan a obedecer la orden de su dios. No todos los fieles son Abraham. No todos los fieles estarían dispuestos a sacrificar a su hijo por mandato divino como estuvo a punto de hacer el gran patriarca. Por eso la mayor parte de los fieles buscan atajos para, sin desobedecer del todo las órdenes y sin provocar una nueva rebelión celestial que deje tras de sí un reguero de ángeles caídos, escapar un tanto a la asfixia censora de quienes se empeñan en encorsetar la moral de los fieles.

Entre estos fieles que buscan regatear las prohibiciones mormonas sin caer en el pecado hay que contar a los practicantes del bubbling.

El regate del bubbling

¿Qué es el bubbling? El bubbling es una técnica de retoque fotográfico que ha inventado un fiel mormón para poder “imaginar” y, en cierto modo, ver desnudos en imágenes en las que no los hay.

El bubbling se fundamenta en la idea del trampantojo, es decir, de aquella ilusión óptica mediante la cual se engaña a una persona haciéndole creer que ve algo distinto a lo que en realidad ve. Tomando una fotografía de una chica con poca ropa o en traje de baño, el bubbling consiste en retocar esa fotografía hasta el punto de hacer creer a quien la contemple que esa chica está desnuda.

El trampantojo que el bubbling propone funciona gracias al cumplimiento de dos principios de Psicología: los principios de Cierre y de la Semejanza. El principio de Cierre nos habla de cómo la mente humana tiende a añadir los elementos que faltan en una figura para completarla. Así, cuando nos encontramos ante una imagen incompleta, nuestra imaginación la completa. El principio de la Semejanza, por su parte, explica cómo nuestra mente agrupa elementos similares en una entidad. Es decir: busca siempre un todo.

Estos dos principios son los que hacen que el bubbler (es decir, aquél que realiza una imagen bubbling, coja una fotografía de una chica en traje de baño y, sirviéndose del Photoshop, cubra toda la tela del traje de baño con burbujas de colores. Tras todo el proceso del retoque lo que se obtiene es una imagen que, para aquellos mormones que sienten la necesidad de introducir un toque de erotismo en su día a día sin por ello romper con los principios morales impuestos por su religión, puede resultar altamente erótica.

El bubbling ha hecho furor entre los mormones. Incluso han surgido blogs en los que se explica cómo realizar “porno mormón”. De uno de esos blogs (http://slightlywarped.com) y del artículo que al fenómeno del bubbling dedicó en su momento el diario El Mundo hemos obtenido las indicaciones que a continuación os detallamos y que deben servir para realizar una imagen bubbling.

¿Cómo hacer una imagen bubbling?

Para realizar una imagen bubbling hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Coge una fotografía de una chica o chicas sexys con mucho escote y en las que se vean muchas piernas. Al escoger la fotografía hay que tener presente que no puede ser una fotografía la que la chica muestre una actitud en exceso lasciva. Por mucho que el bubbling cree un trampantojo, hay que entender siempre que la imagen debe ser apta para un mormón.
  2. Entra en Photoshop. Selecciona el cepillo con forma circular. Crea una nueva capa. Marca con los puntos circulares todos los trozos de piel que puedas. Evita que los círculos (más grandes y más pequeños) se solapen.
  3. Selecciona la opción de transparencia en la capa que hayas creado. Para hacerlo, presiona CTRL (cmd) y haciendo click sobre la capa o haciendo click con el botón derecho del ratón sobre la capa y escogiendo “Seleccionar píxels”. Hecho esto, selecciona con el ratón la opción “Inverse”.
  4. Coloca la capa creada sobre la fotografía de la chica.
  5. Una vez hayas hecho todo esto ya habrás obtenido tu imagen bubbling. A ti, acostumbrado como estás a contemplar libremente todo tipo de pornografía sin que por ello se resienta demasiado tu conciencia moral (por suerte hace ya tiempo que muchos de nosotros aprendimos a desprendernos de según qué zarandajas morales), las imágenes eróticas obtenidas mediante la técnica del bubbling te puede parecer un poco naífs y un poco intrascendentes, pero haz el esfuerzo de imaginación de contemplarlas desde el punto de vista de un fiel mormón. Seguro que, entonces, esas mismas imágenes adquieren un tono transgresor muy marcado. Y, no lo olvidemos nunca, la transgresión le ha sentado siempre muy bien a lo sexual. Después de todo, pocas cosas resultan tan placenteras como transgredir un tabú.