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Bill Brandt o el desnudo esculpido con luces y sombras

Bill Brandt: cronista de un tiempo

Intensidad, poder, contraste… estas tres palabras suelen asociarse a la obra de uno de los grandes nombres de la fotografía: Bill Brandt.

Nacido en 1904 en Hamburgo (Alemania), Bill Brandt era hijo de un padre inglés y una madre alemana. Se dice que durante su infancia tuvo que padecer las bromas de un entorno de compañeros de clase que siempre lo vieron como una especie de extranjero adinerado. Su infancia transcurrió entre Alemania y Suiza. De los 16 a los 22 años estuvo hospitalizado a causa de la tuberculosis.

En 1927 Bill Brandt viajó a Viena con una idea entre ceja y ceja: servirse de los avances del psicoanálisis para curar su tuberculosis. El psicoanálisis se había convertido en una obsesión para él y Viena era, gracias a Sigmund Freud y a sus discípulos, la capital mundial del psicoanálisis. Allí, y viéndose impulsado por su psiquiatra a escoger una profesión (hasta entonces había vivido mantenido por su familia), escogió la de fotógrafo. Dos años después, y convencido por el poeta norteamericano Ezra Pound, a quien Bill Brandt había realizado un retrato muy aplaudido por el escritor, Brandt se trasladó a París, donde empezó a trabajar para el que, en aquel momento, era uno de los grandes nombres de la fotografía y destacado representante del surrealismo: Man Ray.

Man Ray, a quien ya dedicamos un post en este blog, tuvo una importancia capital en el proceso formativo de Bill Brandt. Según palabras de éste, Ray le dio una nueva forma de ver la fotografía y el mundo. En el mismo tiempo y en la misma ciudad coincidían, sin embargo, dos formas de entender la fotografía. Una, influenciada por todas las corrientes artísticas que convivían en aquel momento en la capital francesa, tomaba un marcado acento poético; la otra, intentando convertirse en reflejo objetivo de lo que se podía encontrar en la calle, potenciaba su carácter documentalista. Bill Brandt, que andaba à la recherche de su propio lenguaje, se sentía atraído por las dos, pero centró sus esfuerzos durante algunos años en convertirse en un buen fotógrafo documentalista. En esos primeros tiempos, Brandt trabajó como fotógrafo freelance para varias revistas internacionales.

Fue entonces, tras su breve pero decisiva etapa parisina, cuando Bill Brandt se trasladó a la que sería durante el resto de su vida su patria de adopción: Inglaterra. Allí realizó un excelente trabajo documental mostrando la vida social de los ingleses. Ésta apareció reflejada en lo que sería su primer libro, The English at Home. En dicho libro, editado el mismo año en que se inició la Segunda Guerra Mundial, Bill Brandt muestra los grandes contrastes existentes entre las diferentes clases sociales británicas.

Lo mismo realizó con su segunda obra, A Night in London. Tras ella, Brandt siguió explotando su faceta documentalista. La crisis económica de los años 30 había afectado de lleno a la sociedad británica y Bill Brandt, cámara en mano, se dedicó a captar algunas de las imágenes que mejor podían simbolizar todo el sufrimiento y el esfuerzo de las clases más populares. Fue en estos años cuando comenzó a forjar su estilo. Una de las características del mismo fue el uso de los altos contrastes y de los negros intensos, dos características que posteriormente aplicaría a sus fotografías de desnudos.

Éstas no llegarían, sin embargo, hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Durante ésta, Brandt fue contratado por el Gobierno Británico para datar los principales edificios de la ciudad. Este trabajo permitió a Bill Brandt realizar tomas casi fantasmagóricas de un Londres vacío de ciudadanos que, huyendo del fuego inmisericorde de bombarderos alemanes, se arracimaban en las entrañas abarrotadas de los refugios antiaéreos, que se convirtieron también en materia fotográfica para el fotógrafo de origen alemán.

Desnudos con contraste

Tras la guerra, Bill Brandt, que había abjurado de su origen alemán, se fue alejando progresivamente de la fotografía documentalista para acercarse a los géneros fotográficos que habían de proporcionarle la fama: la fotografía paisajística y el retrato. Gracias a estos géneros, Brandt regresaría a las que habían sido dos de sus obsesiones artísticas en su periplo parisino: el surrealismo y las formas corporales, especialmente las femeninas. Es de ahí, de esa confluencia de atracciones artísticas, de donde brota el estilo que convertiría la fotografía erótica de Bill Brandt en una de las obras fotográficas más personales y reconocibles de toda la historia de la Fotografía.

El cuerpo femenino se convierte, en la fotografía de desnudos de Bill Brandt, en un paisaje en sí, una especie de paisaje imaginario lleno de claroscuros y con altos contrastes. Las modelos de Bill Brandt, cuando no aparecen retratadas en un estudio, aparecen ubicadas en grandes espacios naturales. Las playas de Normandía y Sussex (ubicadas en un condado al sur de Inglaterra) sirvieron en más de una ocasión como telón de fondo de las fotografías de un Bill Brandt que conceptualmente se limitó a captar sólo una parte del cuerpo de dichas modelos y a colocar dicha parte del cuerpo de las mismas en primerísimo plano.

Los desnudos de Bill Brandt fueron editados en Perspectives of nudes, en 1961. Enormes profundidades de campo, perspectivas deformadas, fuertes contrastes entre luces y sombras… ésas son las características fundamentales de los desnudos de Bill Brandt. El uso de objetivos de corta distancia formal, el positivado sobre papeles duros y contrastados y el empleo de lo que, en fotografía, se conoce como fast fall-off (una técnica consistente en utilizar una luz directa sobre el objeto para, así, potenciar las sombras del mismo solidificando los negros) permitió a Bill Brandt la creación de esas imágenes en las que realidad y fantasía se entrelazan para crear una imagen misteriosa y que atrae poderosamente la mirada del espectador.

Gracias a este tratamiento del material fotografiado, el cuerpo humano se convierte, en mano de Bill Brandt, en una especie de objeto, un estudio de escultura que se aleja completamente del objetivismo para acercarse al subjetivismo más radical. Fue, sin duda, ese decantarse por el subjetivismo más descarnado lo que hizo de Brandt el fotógrafo mundialmente conocido que fue. Ya en 1969 el MoMA neoyorquino le dedicó una primera retrospectiva. Tras esa, son muchos los museos y galerías que, en un momento u otro de su historia, ha dedicado un espacio a las obras de un Bill Brandt que falleció en 1983 habiendo recibido el reconocimiento de la Royal Photographic Society y de la Royal Society of Arts y que se ha convertido en referencia ineludible para todos aquellos que quieran conocer la historia del desnudo en la fotografía y en influencia directa sobre fotógrafos de décadas posteriores como puede ser, por ejemplo, Lee Friedlander, a quien próximamente dedicaremos uno de nuestros post dedicados a la fotografía erótica.